Aunque son piezas fundamentalmente musicales por sí mismas, sin embargo están compuestas para servir igualmente de acompañamiento a una letra cantada. Esta es la diferencia con respecto a las anteriores.

Preludio

Dulce canción de amor
Variaciones sobre un tema en Do mayor, con un lenguaje sencillo, reiterado y deleitoso.

Canción de amor 1

Si bien, ha sido considerado como un poema de niños, para mí también es de amor y sobre el pasar del tiempo.

El lagarto está llorando

El lagarto está llorando
La lagarta está llorando

El lagarto y la lagarta con delantalitos blancos
Han perdido sin querer su anillo de desposados

¡Ay! su anillito de plomo
¡ay! su anillito plomado

Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros

El sol, capitán redondo
lleva un chaleco de raso

¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!
¡Ay, cómo lloran y lloran!
¡Ay, ay, cómo están llorando!

Le he dado a esta canción una consideración cercana a la música andaluza-flamenca por lo mucho que le gustaba a Federico. Escala frigia con notas de paso e introducciones varias en Fa-Mi.

Canción de amor 2

Tiene múltiples posibilidades de adaptación de letras a la música. No obstante, de todas las letras, elijo esta:

El poeta pide a su amor que le escriba (Sonetos del amor oscuro)

Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte
Ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena, pues, de palabras mi locura o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.

Tema melancólico de amor con diversidad tonal y notas de paso. La menor, Mi mayor.

Canción de amor 3

Un breve rayo de luz flamenca.

El amor duerme en el pecho del poeta (Sonetos del amor oscuro)

Tú nunca entenderás lo que te quiero
porque duermes en mí y estás dormido.
Yo te oculto llorando, perseguido
por una voz de penetrante acero.

Norma que agita igual carne y lucero
traspasa ya mi pecho dolorido
y las turbias palabras han mordido
las alas de tu espíritu severo.

Grupo de gente salta en los jardines
esperando tu cuerpo y mi agonía
en caballos de luz y verdes crines.

Pero sigue durmiendo, vida mía.
¡Oye mi sangre rota en los violines!
¡Mira que nos acechan todavía!

Canción montada sobre la tonalidad de Fa sostenido menor.